Como parte del procedimiento laboral, lo usual es que sea el trabajador en calidad de demandante, quien debe demostrar la certeza de los hechos y de incumplimiento de una empresa. De todos modos, se recuerda que no van a existir complejidades al respecto si el proceso es el adecuado.

En ese orden de ideas, además de identificar las situaciones de acoso laboral a partir de las cuales se puede dar inicio con un proceso legal, siempre se recomienda que se vaya recopilando toda prueba que pueda ser de utilidad en el futuro. Sigue el enlace para entrar en la web de los mejores abogados laboralistas barcelona.

Acoso laboral y cuándo se necesita de un abogado

Desde el primer momento en que se tome la decisión que se va a emprender un proceso judicial o legal, ya se tiene la respuesta, pues en este tipo de casos es necesario un abogado para que pueda darle seguimiento apropiado a todas las situaciones y por supuesto para asesorar a las personas que actúe en calidad de demandante.

Recuerde que la posible víctima siempre se debe enfocar desde el primer instante obtener pruebas suficientes de lo quiere demostrar. Esto aplica desde el primer estadio del acoso, para que se pueda encaminar el proceso.

A continuación, se describen una serie de situaciones que son bastante comunes en el ámbito laboral y que por sus características implican que la persona necesite de un abogado para atender su proceso judicial.

  • Los actos de agresión física, sin importar las consecuencias que se puedan dar como consecuencia de esta situación.
  • Las expresiones injuriosas o que sean ultrajantes sobre la persona, al igual que el uso de palabras soeces con alguna alusión a la raza, origen familiar, género, nación, preferencia política o el estatus social.
  • Amenazas injustificadas de les pido que se expresan en presencia de los compañeros de trabajo.
  • Comentarios hostiles y que sean humillantes con los que se descalifican profesional, que se expresan en presencia de compañeros de trabajo o en ocasiones en privado.
  • Las múltiples denuncias disciplinarias de cualquiera de los sujetos activos del acoso, en donde la temeridad se pueda demostrar como resultado de los procesos disciplinarios.
  • Actos de descalificación humillante al estar presentes los compañeros de trabajo si se trata de una propuesta o de alguna opinión sobre el trabajo.
  • Bromas o burlas sobre la apariencia física, manera de vestir, formulaciones en público y similares.
  • Alusión pública a hechos que hacen parte de la intimidad de la persona.

En otras palabras, de acuerdo con lo que ya se ha tipificado como acoso laboral se pueden encontrar un sinfín de situaciones, pero la conclusión más importante es que una vez se empiece con el proceso legal, se requiere de un abogado.